Histórica. Generosa. Colonial. Pródiga. Atractiva y singular. En sus comienzos, Salta fue mar; el cerro San Bernardo conserva fósiles marinos de casi 500 millones de años. Los dinosaurios dejaron sus huellas en varios puntos del territorio provincial, donde anduvieron hace 65 millones de años. Mil años antes de Cristo vivieron agricultores sedentarios; las cuevas de Guachipas y las piedras de Tastil no dejan lugar a duda. A fines del 1400 llegó la influencia del poderoso Imperio Inca y con la posterior aparición de los españoles se inició la historia más reciente. Los terratenientes, contemporáneos de Martín Miguel de Güemes -héroe salteño en las luchas por la Independencia-, dejaron su impronta; aún hoy se conservan las casas que ocuparon, todas convertidas en museos. En el Norte, los pueblos originales de esta región -coyas, chorotes, wichis y guaraníes- siguen defendiendo sus posesiones. Este es el sustento de la Salta actual, abierta a los ojos del mundo. Porque tiene todo. Y porque quiere y puede.
El tiempo del Milagro en Salta es un momento mágico y maravilloso. Los salteños veneramos al Señor y a la Virgen del Milagro con devoción y auténtica fe, pero además, nos las ingeniamos para generar en torno al culto religioso, y con ocasión de él, un ambiente festivo y alegre, cargado de energías positivas.